Translate

domingo, 14 de agosto de 2016

Sibenik y Parque Nacional de Krka. Croacia

Día 4

El siguiente pueblo en visitar por Croacia era Sibenik, que no es que fuera muy turístico pero quedaba cerca del Parque Nacional de Krka, así que tocó levantarse temprano otra vez para hacer el trayecto en autobús y aprovechar bien el día!



Me costó bastante encontrar el alojamiento que había reservado en pleno centro del pueblo, ya que la parte antigua era totalmente peatonal y con mil callejones y escaleras en las que uno se pierde fácilmente, suerte que no era muy grande.


Reservé en el Hostel Old Town 1819, el alojamiento más barato del viaje, a 10 euros la noche en habitación  individual privada  PERO con el lavado compartido justo delante de la cama! Y cuando digo delante no digo enfrente de tu habitación, sino dentro de la misma al lado de tu cama!!
Por suerte en la habitación de al lado, una mixta de 6 literas, no había nadie,  porque no quiero imaginarme como hubiera sido dormir allí en temporada alta con todo el mundo entrando y saliendo de mi cuarto, así que de habitación privada nada.


La pequeña ciudad se puede dividir en tres sectores: en la parte más alta las viejas fortalezas de Santa Ana y San Juan, en las laderas los callejones estrechos y escarpados de la ciudad vieja, y finalmente la parte moderna, que se extiende en el norte y sureste.

Es prácticamente imposible no perderse por aquel lugar, y más si es la primera vez que se visita, no podía orientarme ni con los pantallazos del Google Earth, habían callejuelas que no salían ni tenían nombre ni nada!!!


Sibenik aparte de estrechas calles de piedra en la parte vieja, es un pueblo dálmata costero por lo que no es de extrañar encontrarse con gasolineras para barcos, yo que vengo de una ciudad costera grande como Barcelona la verdad no lo había visto en mi vida, que ignorante pero no tengo barco, sorry...




En un par de horas se puede visitar rápidamente, realmente esta ciudad no ofrece muchas actividades, sólo dar una vuelta por su "paseo marítimo", 




o seguir callejeando entre paredes empedradas con portones destartalados como sacados de una peli de terror.
Más vale no tener prisa cuando uno se adentre aquí, ni miedo...:)






La parada en Sibenik la había hecho principalmente porque quedaba cerca del Parque Nacional de Krka, un lugar lleno de verdor y agua como los Lagos de Plitvice, pero con menos cascadas y con el añadido de poder bañarte en ellas.

Para llegar al parque tenía que coger un autobús hasta Skradin, una pequeña ciudad situada a unos 15 km de Sibenik, a lo largo del río Krka. 




Una vez allí hay que coger uno de los barcos gratuitos que salen hacia el parque.


Yo ya estaba viendo por la hora que no me iba a dar tiempo de ver mucho y efectivamente cuando llegué quedaba media hora para que cerraran, y eran las 3 de la tarde!!!

Así que con toda la pena del mundo no pude entrar, me di media vuelta y regresé a Sibenik.


Otra vez en aquel pueblo laberíntico me dediqué a perderme a propósito en él, y de casualidad llegué a su catedral, la Catedral de Santiago, lo más significativo del lugar y que forma parte del Patrimonio Mundial de la Unesco desde el año 2000.


Tras un paseíto y un poco de shopping en las pocas tiendas que habían, me fui a contemplar el atardecer frente al mar, dado que no tenía muchas más opciones para hacer.


Y para cenar, en un pueblo costero como en el que estaba, nada mejor que unos spaguettis con marisco. Muy ricos la verdad!!!



Con el camino aprendido regresé a "la habitación de color azul" a descansar y a poner el despertador temprano para el día siguiente cambiar de nuevo de lugar y dirigirme a Trogir y Split.
Vaya una maratón de viaje me estaba pegando, desde luego esto sí que no es descansar...


Día anterior                                                                                        Día siguiente

Blogger Tricks

domingo, 17 de julio de 2016

Zadar, "Greetings to the Sun" y "Sea Organ", Croacia

Día 3

Había estado toda la noche lloviendo y tronando y el día amaneció igual, hoy tocaba cambiar de ciudad, de las montañas y los lagos me iba al mar.

Los dueños de la casa se despidieron de mi con unas ricas manzanas recién cogidas del árbol, que majos!!


Recogí mis bártulos y me fui a la parada de autobús.


El primer contacto con el país había sido muy positivo, esa zona tan verde y tan especial me había dejado encantada.


Pero conforme iba llegando a la zona de la costa me iba gustando más.



Una vez en Zadar me alojé en el Kolega House, en una habitación doble con baño compartido por unos 20€.

La dueña muy maja me ofreció un mapa y me explicó un poco la zona, y ansiosa me fui a recorrer la ciudad.

Lo primero que vi fue el "Greetings to the Sun", o los Saludos al Sol, que son trescientas placas de vidrio colocadas al mismo nivel que el pavimento de piedra del muelle, formando un círculo de 22 metros de diámetro.

Bajo estas placas hay paneles solares foto voltaicos a través de los cuales se hace la comunicación simbólica con la naturaleza, con el fin de comunicarse con la luz, al igual que el "Sea Organ", u Órgano del Mar lo hace con el sonido.

Simultáneamente con la "más bella puesta de sol en el mundo" los elementos de iluminación instalados en el círculo se encienden y producen un excepcional e impresionante espectáculo de luz, al ritmo de las olas y los sonidos del Órgano del Mar.

Los nombres y números grabados en el anillo que rodean la instalación son parte del calendario St.Grisogonus, desarrollado en Zadar y encontrado en 1964 en la Biblioteca Bodleiana en Oxford. 
Data de 1292 o 1293, y es uno de los más antiguos de este tipo de documentos en el mundo, y posiblemente el primero en tener datos astronomía escritos en números arábigos. 
Además del calendario con los días de fiesta y los nombres de santos, tiene la parte astronómica que muestra la declinación y la altura del sol en ese día y en ese lugar en la línea de costa.



Justo al lado de los Saludos al Sol se encuentra el "Sea Organ" u Órgano del Mar, también obra del arquitecto Nikola Basic y  poseedora de numerosos premios nacionales e internacionales, siendo hoy en día uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad de Zadar.

Se trata de un milagro arquitectónico único de reciente construcción en la parte sumergida del muelle de la ciudad. 
Las corrientes de las olas y su paso por tubos musicales instalados por debajo de la superficie del mar crean un sonido increíble, la llamada música mar, llenando el gran espacio del paseo marítimo.


Siguiendo el agradable paseo marítimo se llega al centro de la ciudad, donde remontándonos a su historia más reciente se puede decir que desde 1918 hasta 1947 Zara ( Zadar) fue italiana, capital de la provincia homónima en la Dalmacia central.

La ciudad tuvo un notable desarrollo económico y desde abril de 1941 hasta septiembre de 1943 fue la capital del "Governatorato di Dalmazia", un territorio conquistado por Italia en la Segunda Guerra Mundial que incluía casi toda la Dalmacia geográfica, desde Fiume hasta Cataro.

Tras la caída del régimen musoliniano en 1943, Zara fue sede de una guarnición alemana (aunque quedó administrada por la República de Mussolini). Siguiendo indicaciones de Tito, Zara fue bombardeada 72 veces por las fuerzas británicas y estadounidenses, probablemente para destruir lo que quedaba de la comunidad italiana en Dalmacia.
Al final de la guerra se unió a Croacia y, con ésta, a Yugoslavia, cambiando su nombre al serbocroata "Zadar".
Entre 1945 y 1947 la población de origen italiano fue exiliada y sus propiedades confiscadas casi en su totalidad, debido a las persecuciones de Tito, quien borró y eliminó con su política el legado y la cultura italiana de la Dalmacia histórica.


Dentro de Yugoslavia, Zadar siguió la suerte de Croacia y se convirtió en un importante centro turístico de la costa dálmata. La ciudad, por primera vez en su historia sin mayoría neolatina, formó parte oficialmente de Yugoslavia desde 1947.

Zadar fue la capital de uno de los condados de la República independiente en 1991, cuando unos disturbios antiserbios provocaron la destrucción de 350 casas y comercios de serbios de la ciudad y el ejército popular yugoslavo, junto con milicias serbias, avanzaron hacia la ciudad, que fue bombardeada y durante un año quedó aislada de Zagreb, sufriendo algunas destrucciones, inclusive de lugares históricos e iglesias.

En enero de 1993 las fuerzas croatas asumieron el control de los alrededores de Zadar (pero aún sufrió algunos ataques hasta que la guerra acabó en 1995).

De la ciudad antigua quedan pocos restos (después de los bombardeos Aliados de 1944) y los únicos apreciables son la llamada Puerta de San Chrysogono, que probablemente fue comprada a otra ciudad (Aenona), la Puerta de Zara (llamada también Puerta Terraferma) hacia el interior de Dalmacia y la famosa Iglesia de San Donato de Zadar en el área del "Foro Romano".

El centro de la ciudad se recorre en una tarde, y si es con un rico bocata "zadareño" en mano mucho mejor!!


Y en mi caso porque cuando vi a este buen hombre ya era tarde si no le hubiera pedido un pan a la brasa de esos que estaba cocinando en aquella mesa.
Luego me enteré que se trataba del Poljicki Soparnik, una receta y elaboración típica medieval croata.



El sol se iba a poner en breve y no me quería perder el espectacular atardecer frente al mar con el Sea Organ de fondo.
Tenía razón Alfred Hitchcock cuando dijo que "esta parte de la ribera de Zadar ofrece la puesta de sol más bella del mundo"...

La gente suele rodear el círculo esperando a que se haga de noche y se enciendan las luces, yo no tuve paciencia y una vez se hubo metido el sol preferí irme a buscar la cena.

Busqué entre todas las opciones que había por las callecitas y elegí un buen lugar en el que comerme unos ricos garbanzos con sepia, buenísimos!!


Detrás de mi había un grupo de sesentones bebiendo, cantando y tocando la guitarra, y al terminar de cenar me invitaron a tomar algo con ellos. 
Una gente muy maja la verdad pero la noche se truncó cuando de pronto al volver del lavabo me encontré a una pareja de croatas, que se habían unido más tarde, discutiendo con otro y rompiendo vasos como locos...como no entendía una mierda de lo que estaban diciendo, lo mejor era salir de allí rápido y volver al hostal.

Y ahora si, antes de dormir me fui a ver las lucecitas del Greetings to the Sun con el Sea Organ de fondo...increíble.






Día anterior                                                                                                                    Día siguiente

lunes, 11 de julio de 2016

De mochilera solitaria por los Balcanes. Rastoke, la zona más verde deCroacia

Septiembre 2015


Hacía poco más de dos meses que había vuelto de Tailandia y volvía a tener vacaciones, yeeeaaahhhh!

En esta ocasión tenía pocos días y no merecía la pena hacer un viaje tan largo como el anterior, aunque no era por ganas porque el sudeste asiático me había encantado!

Tenía que elegir un destino para los 12 días que tenía de vacaciones, pero se iba acercando la fecha y no me decidía por ninguno.

Mis prioridades eran: que fuera desconocido para mi, que tuviera playa entre otras cosas, que fuese barato y sobretodo que fuera fácil y seguro moverse por él para una mujer viajera solitaria como yo.

Con estos requisitos lo primero era mirar vuelos y alojamientos para comparar precios entre destinos, porque a veces encuentras vuelos tirados de precios a lugares en los que luego te dejas un riñón en comidas o alojamientos, y en especial Europa que por lo general no es que sea muy barata que digamos.

Puse las fechas exactas de mis vacaciones en el skyscanner y marqué la opción de "a cualquier lugar" a ver que aparecía, y el primer puesto de los sitios más baratos para irme justo los días que quería era Croacia, así que ya tenía destino!

De primeras la verdad no es que me llamara mucho la atención irme sola a un país en el que hacía relativamente pocos años habían estado en guerra, pero luego vi que tenia sitios interesantes con historia, buenas playas y buena gastronomía y precios, así que me convenció rápido.

 -----------------------------------------------------------------

Croacia declaró su independencia en junio de 1991, pero esta declaración no tuvo efecto sino hasta el 8 de octubre del mismo año.

Los problemas étnicos y políticos desembocaron en la Guerra Croata de Independencia, donde el Ejército Popular Yugoslavo y varios grupos paramilitares serbios atacaron la nación.
Para finales de 1991, una guerra intensa redujo el control croata a menos de una tercera parte de su territorio.
El 15 de enero de 1992 Croacia obtuvo el reconocimiento diplomático de la Comunidad Económica Europea, y poco después de la ONU.
La guerra terminó de forma definitiva en agosto de 1995 con una victoria decisiva para Croacia. El resto de las regiones ocupadas regresaron a su dominio conforme a lo establecido en el Convenio de Erdut de noviembre de 1995, aunque el proceso no finalizó hasta enero de 1998.



Pues allí que me iba, a la antigua Yugoslavia!!!

Compré los billetes unos 10 días antes así que no tenía mucho tiempo para preparar la ruta. Después de seguir consejos y buscar en Internet, empecé a armar el itinerario, que en este caso se trataba de recorrerme el país de norte a sur.


Día 1: Zagreb - Rastoke - Slunj.
Día 2: Lagos de Plitvice.
Día 3: Slunj - Zadar
Día 4: Zadar - Sibenik - PN Krka
Día 5: Sibenik - Trogir - Split
Día 6: Split - Brac
Día 7: Brac - Hvar 
Día 8: Hvar - Korcula
Día 9: Korcula - Dubrovnik
Día 10: Dubrovnik - Kolofoten Islands
Día 11: Dubrovnik - Mostar ( Bosnia Herzegovina )
Día 12: Dubrovnik - Barcelona


En cuanto al alojamiento, en Croacia se estilan los Sobes o Zimmer, que no son más que habitaciones en las casas de los propietarios. Una forma muy peculiar de alojarse y que da la oportunidad de acercarse un poquito más a su gente y sus costumbres.

Para este viaje como no tenía tantos días para ir a la aventura y estar perdiendo tiempo buscando habitaciones in situ, decidí reservarlas con antelación.

Para moverse por el país lo mejor era alquilarse un coche, pero viajando sola era obvio que no merecía la pena económicamente así que me preparé un calendario con todos los horarios de autobuses de todas las ciudades que iba a visitar. 
Resultó ser una muy buena idea ya que me permitió ir a las paradas a la hora exacta que salía el bus y tener los precios de los billetes calculados, vamos como si hubiera nacido allí !
Tenéis todos los autobuses con horarios y precios aquí.




Día 1

A media mañana aterricé en Zagreb,


y tras cambiar las primeras kunas en el aeropuerto cogí el bus hacia la Estación Principal de Autobuses, trayecto que me costó 40kn, poco más de 5€ ( nada barato de momento ).


Podría haberme dado una vueltecilla por la capital pero la verdad no me apetecía mucho después de haber visto las poquitas cosas de interés que tenía ( bajo mi punto de vista claro ). Así que hice tiempo mientras llegaba el autobús que me llevaría a mi primer destino: Slunj.
El precio del billete fue de 79kn ( 10€ ).

La zona de Slunj era conocida por el encanto de sus molinos y sus fascinantes cascadas.

v

En dos horas de camino el paisaje había cambiado notablemente, de los edificios feos y de tonos marrones de Zagreb había pasado al verdor de la zona de los lagos.

Mapa en mano y sin tener que andar mucho llegué desde la parada de autobús a la localidad de Slunj donde había reservado habitación para las dos primeras noches en los apartamentos Marijana Obrovac.




El pueblo que encontré era mucho más bonito de lo que me imaginaba, la verdad no esperaba encontrarme con tanto verde ni con un huerto ecológico en mi mismo alojamiento.








La casa se dividía en dos mitades separando a los propietarios de los huéspedes, los cuales nos alojábamos en la parte de la izquierda.


Los dueños eran una pareja adorable de mediana edad que no hablaban nada de inglés, pero que se esforzaron en entenderme y hacerme sentir como en casa.

Fue el alojamiento más caro que pagué en toda Croacia, 50€ por dos noches en habitación privada con baño compartido, pero también fue el más limpio de todos de los que encontré en mi viaje. 

La habitación estaba fenomenal, impecable y perfumada, y además contaba con una mini nevera, utensilios y café para desayunar.

Por si fuera poco al asomarme a la ventana tenía esta vista fantástica del jardín con la pérgola , donde los momentos con el mapa y el café sabían a gloria.


Una vez instalada y a poco más de 1 km me fui a ver el primer punto de interés del viaje, el centro histórico de Rastoke, conocido por sus antiguos molinos y por las pintorescas cascadas que va formando a su paso el río Slunjčica.


A la zona de Rastoke se la conoce también como la de "Los pequeños lagos de Plitvice" por su cercanía al Parque Nacional de Plitvice.

Es un pueblo precioso lleno de vegetación y de cascadas, como sacado de un cuento.


Para visitar el interior de este fascinante lugar y bajar a las cascadas se ha de pagar 25kn = 3'3€, la verdad que debería de ser gratis visitar un pueblo pero bueno todo sea como dicen para preservar el entorno.

Una vez pagas la entrada te dan un mapa con los puntos de interés. El sitio no es muy grande y puede recorrerse en apenas una hora.



Remontándonos un poco a la historia del lugar, se podría decir que el primer documento en el que se mencionó la ciudad de Slunj, fue escrito por el famoso cronista Barón Janez Vajkard Valvasor, que la describió en 1689 como un lugar fascinante y lleno de encanto.









Las cascadas del Slunjčica, junto con los lagos de Plitvice, han sido grandes desconocidos desde hace mucho tiempo debido a su posición más bien aislada.


A pesar de las sorprendentes bellezas naturales de esta zona, Rastoke es particularmente interesante por sus características de civilización y tradicionales.
En los molinos de Rastoke, se puede observar una simbiosis entre las fantásticas creaciones de la naturaleza y los logros tecnológicos humanos que se remontan varios siglos.



En la Edad Media, la región de alrededor de Slunj era conocida como la tierra de nadie, por ser una región incierta en la frontera entre Europa y el Imperio Otomano.






Más tarde Slunj se convirtió en un bastión importante de la frontera militar.

La familia noble de Frankopan construyó una pequeña fortificación, convirtiéndose en un seguro refugio, alrededor de la cual evolucionó la ciudad de Slunj.
La fortaleza fue destruida en 1578, y reconstruida tiempo después.

Slunj creció con rapidez durante el corto período del reinado francés desde 1809 hasta 1813, cuando se construyeron las calles municipales, almacenes, fábricas, y cuando se plantaron nuevos viñedos y árboles de morera. 
Durante este tiempo, el croata se convirtió en el idioma oficial de la provincia. 




Durante el siglo XIX y al principio del siglo XX a Rastoke se la conocía como el centro de la vida social en esta región. 
Con la invención de los molinos eléctricos y la emigración masiva después de la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la importancia económica de los molinos de Rastoke se redujo drásticamente. 
Finalmente en 1969, Rastoke se convirtió en monumento nacional.


Durante la Guerra de Croacia desde 1991 hasta 1995 muchas casas centenarias fueron parcialmente destruidas. 
En particular, el golpe al puente por parte de las tropas paramilitares serbias antes de huir de la ciudad en agosto de 1995 causó graves daños en los tejados de las casas tradicionales y muchos de ellos se quemaron.

Por suerte la mayor de las detonaciones sólo causó un daño muy limitado al puente de la carretera y pudo ser reabierto al tráfico sólo varios meses después. 
Mucho mayor e irreversible fue el daño causado a la gran cascada, donde milicias serbias locales la dañaron gravemente lanzando explosivos en ella durante el tiempo de ocupación. 




Parte del patrimonio natural fue por lo tanto irreversiblemente destruido. 
Después del final de la guerra, las casas en esta parte histórica de Slunj se reconstruyeron de modo que hoy en día ya no se aprecia ningún daño.


Geográficamente hablando, en la región de Lika, en el macizo de la cordillera de Mala Kapela y justo debajo de la parte superior de Veliki Javornik, se encuentra el nacimiento del río Jesenica
Después de sólo seis kilómetros este río desaparece bajo la superficie de la tierra en Lička Jasenica y continúa en una vía subterránea de unos 20 kilómetros, como muchos otros ríos en esta región kárstica de Croacia. El río vuelve a emerger 6,5 kilómetros al sur de Slunj como río Slunjčica.

La parte inferior de Rastoke consta de 23 cascadas, que caen alrededor de 10 a 20 metros de profundidad en el Korana. La barrera en su conjunto se compone de varias pequeñas cascadas, rápidos y cuencas. Las cascadas más famosas son la Buk, y laVilina kosa.


La temperatura del agua del Slunjčica es siempre menor que la del agua del río Korana, varía desde 6,5 hasta 7°C durante el invierno y el máximo de 16°C durante el verano. En verano, la temperatura máxima del río Korana es de unos 28°C.

En las inmediaciones de Rastoke en el río Korana hay una zona para bañarse.

El desarrollo de Rastoke como atracción turística sirve como un proyecto piloto para el desarrollo económico de la ciudad de Slunj y la región circundante de Kordun. Como un lugar de importancia ecológica y autóctona etnográfica, Rastoke tiene el potencial de convertirse en un centro turístico en el interior caracterizado por su arquitectura tradicional, sus placeres gastronómicos y sus costumbres culturales locales específicas. 

Debido a su ubicación geográfica favorable, Rastoke vuelve a convertirse en un punto importante en el camino hacia o desde el mar Adriático. 

La región ofrece muchas actividades para la recreación, como la natación, piragüismo, rafting, pesca, caza, ciclismo de montaña, senderismo, montar a caballo, o incluso la visita de las cuevas (por ejemplo las cuevas de piedra caliza subterráneas de Barać en el cercano pueblo de Rakovica). 


Los restaurantes en Rastoke ofrecen truchas autóctonas pescadas en el Slunjčica, así como platos locales como el cerdo asado (odojak) o cordero (janjetina). 


El lugar me había dejado encantada, pero también echa polvo. Entre el viaje y el subir y bajar rocas estaba reventada y ya se había hecho de noche, así que me fui a buscar la cena.

Los restaurantes de la zona, bien escasos por cierto, no eran muy baratos que digamos, así que decidí volver a Slunj a ver si por allí encontraba algo más asequible.

Me comí una hamburguesa, bastante grasienta por cierto, mientras analizaba con curiosidad las máquinas expendedoras de leche que me iba encontrando por el camino.


El primer contacto con el país, sorprendentemente para mi había sido plenamente satisfactorio. 
Para el día siguiente me esperaba la visita a los Lagos de Plitvice, por lo que sí Rastoke me había encantado mañana iba a flipar más!