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domingo, 15 de abril de 2007

Los masais

Los Masais, una aristocracia guerrera y nómada que antaño dominó las grandes sabanas que se extienden entre Kenya y Tanzania dentro de una basta región de África Oriental, languidece hoy día en una imparable decadencia absorbidos por la arrasadora máquina de la civilización occidental. Aunque todavía algunos clanes y grupos luchan por sobrevivir manteniendo sus rasgos culturales propios, aislándose de las zonas más invadidas por la industria del turismo. Su forma de vida y economía ha estado y está todavía basada en una sociedad de tipo pastoril que practica el nomadismo en busca de los mejores pastos para alimentar a sus bueyes, principal razón de toda su tradición cultural.

Los masais forman una comunidad compuesta de unas 200-300.000 personas unidas por una lengua de origen nilo-hamítica conocida como Maa. La etnia masai está compuesta por cuatro grupos tribales diferenciados: los samburu, los arbusa, los baraguyu y los masais. Estos últimos se consideraron con el tiempo como el grupo principal, dominando militar y socialmente a los restantes grupos de su propia etnia y a las demás etnias vecinas, entre otras a los kikuyu y los nandi.


Una de las principales características que siempre definieron los perfiles culturales de los masais, diferenciándoles de las otras culturas de la región, ha sido su profundo desprecio por la agricultura, considerándola una actividad indigna e impura para una aristocracia ganadera como lo son ellos, rechazando también radicalmente los productos de la tierra cultivados como fuente alimenticia.
Los masais viven desde siempre arraigados exclusivamente a su ganado, llegando a establecer con él una relación afectiva en la que el hombre puede llegar a sentir mayor cariño por sus bueyes que por su mujer. Es un dato significativo que en el idioma Maa hombres y bueyes se designan de la misma manera. Por lo tanto el ganado es para ellos, una manera unificada, el símbolo más representativo de riqueza y poder. Cuando los masais entraban en relación con otras culturas del entorno geográfico y conocían sus formas de vida los consideraban inferiores, llegando a la convicción absoluta de que ellos constituían una raza superior.
La relación sobre el origen de la vida que establece la cultura masai se basa en Dios, Hombre y Ganado. En primer lugar, Dios crea al hombre masai y una vez situado físicamente sobre la tierra le concede el ganado como forma y sentido de vida.
Hasta tal punto es absoluta esta creencia que los masais piensan que todo el ganado les pertenece y por este hecho incluso han llegado a tener graves problemas con el resto de los pueblos vecinos y con la justicia en Kenya.

En principio para los masais el cielo y la tierra estaban juntos. Cuando llegó el momento de separarse, el dios Ngai, su principal divinidad, decidió irse a vivir al cielo desde donde les envió el ganado como regalo preciadísimo. En cambio, de esta separación de cielo y tierra también vienen todas las maldiciones: precisamente de la tierra es de donde se deriva el desprecio masai por la agricultura y su negación histórica a trabajarla.


La sociedad Masai


Todavía durante el siglo XIX los masais eran temidos, ya que dominaban al resto de los pueblos del este de África,tenían los mejores pastos y practicaban sin pudor, ni resistencia el rapto y robo de ganado. Toda su fuerza se basaba en una organización militar. Si bien su rasgo nómada, relacionado con el mantenimiento del ganado, impidió la organización de un estado, lo que más tarde les acarrearía su descomposición como pueblo, actuando decisivamente este factor en detrimento de su civilización.


Rasgos masais


Las características físicas de los masais, fundamentalmente de origen sudanés, les favorecía para la actividad guerrera, ya que son personas altas, fuertes y extremadamente ágiles. Los masais, conscientes además de poseer una gran belleza, adornan profusamente su cuerpo con elegancia y coquetería, utilizando llamativos collares de cuentas, brazaletes, pendientes que curiosamente corresponden con el corte de la oreja del buey o con un dibujo del hierro candente con que marcan su ganado. El clan de los herreros proporciona a las mujeres unos anillos de bronce que se colocan formando filas en los brazos.

Cuidan mucho su complicado y decorativo peinado, con numerosas trenzas largas a las que dan consistencia untándolas con grasa y barro cuyo color tiñe el pelo de un característico rojizo. Los guerreros llevan el pelo largo con una trenza que les cae por delante de la frente y otra que dejan caer sobre la espalda.



Castas y Clases


Los herreros forman el clan más bajo en la sociedad masai, teniendo los kraal poblados) de los herreros muy mala reputación. Por ejemplo ser vecino de un kraal de forjadores atrae a la muerte, o la mujer que habita con un herrero acaba perdiendo la razón, y en el caso de tener hijos estos serán inválidos por causa de múltiples circunstancias.

Las clases sociales en la sociedad masai tienen relación con la edad, en lugar de con la posición social establecida. Una primera clase es la de los niños, establecida entre su nacimiento y los quince años de edad. La segunda clase o etapa abarca desde los quince años hasta cumplir los treinta y la forman los guerreros. La tercera clase corresponde al período en el que se deja de ser guerrero hasta la muerte, y constituye la clase de los ancianos. Los intervalos entre las clases sociales se establecen en ciclos de 7 años y medio.


Los guerreros


Cuando los niños cumplen los quince años, justo antes de convertirse en guerreros, es cuando se celebra la ceremonia de iniciación, consistente en una serie de rituales que se desarrollan durante varios días, en los que se realizan fiestas, participando en ellas todos los habitantes del poblado. Terminadas las fiestas y ceremonias de la iniciación, los jóvenes guerreros adquieren un estatus muy especial: son mantenidos y alimentados por la madre, se les lleva prostitutas al poblado donde habitan y llevan una vida disciplinada con el objetivo de ser buenos guerreros, porque de ellos han dependido, a lo largo del tiempo, la prosperidad de su pueblo.
También reciben las armas como atributo inseparable. El armamento consiste en una lanza de hierro con mango de cuero, un sable o cuchillo largo y escudo, que suele estar adornado con dibujos que identifican al clan de procedencia. El primer acto que los jóvenes deben realizar para consagrarse definitivamente como guerreros y que forma parte del ritual de iniciación, es dar muerte a un león armados exclusivamente con la lanza y el machete, con el que han de cortar la melena de la fiera para luego enarbolarla como señal de victoria en las danzas festivas. Ello será la prueba de fuego para demostrar su valor como buen guerrero.

Actualmente las leyes proteccionistas de la fauna en Kenya y Tanzania impiden estas ceremonias, con lo cual el rito está extinguiéndose. No obstante todavía quedan algunos masais que lo siguen practicando clandestinamente.


Las mujeres y el matrimonio


Las mujeres están sometidas al dominio de] hombre dentro de una sociedad patriarcal fuerte. Para convertirse en mujeres aptas para el matrimonio y la procreación en su rito de iniciación sufren la extirpación clitórica y luego las enseñan a cuidar del ganado. Hasta el momento de casarse viven mantenidas en el clan del padre. Su matrimonio se decide normalmente en la infancia, pero cuando esto no es así se celebra una especie de feria de matrimonios en la que los jóvenes buscan esposa. La fase de comienzo de relaciones entre los jóvenes o el "enamoramiento" se da dentro de unos criterios muy materialistas y es importante la atracción por motivo de belleza física. Para comunicar a la mujer sus intenciones matrimoniales, el hombre hace sonar unas campanillas tantas veces como cabezas de ganado tiene su padre. La dote del matrimonio se compone de tres vacas, un buey y dos ovejas. Una vez que se celebra la boda, la mujer pasa a formar parte del patrimonio del hombre convirtiéndose en bien personal de éste.

Inmediatamente después de la boda es bueno tener descendencia y la mujer queda embarazada. Desde ese momento los masais no vuelven a mantener relaciones sexuales en el matrimonio hasta que los hijos hayan nacido. Después del nacimiento se celebra una fiesta en la que se sacrifican dos bueyes.

La mujer es considerada un bien personal del hombre hasta el punto que es ofrecida en señal de hospitalidad pudiendo ser poseída por cualquier amigo guerrero del marido que esté de paso por el poblado. Una de las características del aspecto físico de las mujeres es que llevan la cabeza rapada.


La alimentación


Está basada casi exclusivamente en la leche y en la sangre de los bueyes que también mezclan en ocasiones con la orina de los animales. La forma de extraer la sangre de los bueyes es muy particular: primero hinchan la arteria yugular del animal, para ello utilizan un garrote que siempre llevan consigo, luego disparan un dardo o una flecha a quemarropa, la punta de la flecha tiene la punta roma para que no desangre y haga daño al buey. Suelen extraer en cada ocasión dos litros de sangre, después cierran la herida haciendo un empaste con tierra y estiércol.

Los masais casi nunca comen carne y menos aún si han bebido leche. Exclusivamente se alimentan de carne por motivos festivos, que es cuando realizan el sacrificio de algún buey. También ocasionalmente ingieren vegetales, pero estos nunca proceden de tierras o árboles cultivados por el hombre. Los alimentos vegetales que consumen son semillas o frutos de plantas silvestres. El régimen alimenticio de los guerreros reúne una serie de privilegios, estándoles expresamente prohibido beber aguamiel y masticar tabaco.


Los poblados, la lluvia y la muerte


Los poblados que habitan los masais se parecen al kraal sudafrícano, están formados por cabañas dispuestas en círculos y construidas sobre la base de una estructura compuesta por ramas y troncos de árboles, dando consistencia al armazón embadurnándolo con estiércol hasta cubrirlo por completo, dejándolo secar hasta endurecer. La forma de las cabañas es similar a los iglúes de los esquimales, teniendo también una puerta de acceso muy pequeña, no abriéndose ventanas en ningún caso. Todas las cabañas juntas forman un círculo llamado "boma" que les sirve de corral para guardar durante la noche los rebaños de ganado. El jefe de familia siempre posee una cabaña en propiedad, levantando a izquierda y derecha de la suya las cabañas de las mujeres.

Todo el pueblo a su vez está protegido por una empalizada o muralla, construida también con ramas y árboles, con el objeto de impedir la entrada a las fieras y alimañas salvajes durante la noche.

La convivencia permanente, incluso en el poblado, de los masais con su ganado, hace que estos huelan parecido a sus bueyes, lo cuál les hace sentirse muy orgullosos. Para ellos existen algunos fenómenos climatológicos de origen mágico, como es el caso de la lluvia. También la hierba de los pastos tiene este carácter onírico. Lógicamente pués la lluvia desarrolla los pastos y estos son la alimentación del ganado, sobre el que basan toda su vida y economía. Cuando sobrevienen períodos de sequía los masais se atan trozos a las ropas para reclamar la lluvia, pero si la situación persiste recurren a los magos ("oloiboni") a los que consultan absolutamente todo. Sin embargo los magos no tienen ningún poder político.

Practican la eutanasia con los enfermos: el sistema consiste en que los enfermos son llevados a la selva, donde quedan abandonados hasta que les sobreviene la muerte. Los masais suelen olvidar a los muertos y no practican ningún sistema de enterramiento, sólo los magos dejan señal de haber pasado por la vida dejando un pequeño túmulo allí donde mueren, a este túmulo todo el mundo añade una piedra cuando pasa por el lugar.


Actualidad de los masais


El final del siglo XIX supone el comienzo de la decadencia del pueblo masai. En este período es cuando sucede la penetración definitiva de ingleses y alemanes en los territorios de Kenya y Tanzania que van sometiendo a la cultura masai mientras van invadiendo sus tierras. Además varias epidemias azotaron a los masais en esta época. Algunas les afectaron a ellos directamente como una epidemia de viruela, y otras como la peste bovina diezmaron sus rebaños. A estas plagas hay que añadir varias guerras intestinas y con otros pueblos de la región que debilitaron enormemente su sociedad, haciéndoles más vulnerables a la invasión de las potencias coloniales.
Hacia 1.904 los ingleses les regalaron dos reservas creadas para ellos, situadas la primera al sur de las colinas de Ngong Hills y la segunda al norte, en los antiplanos de Laikipia, otorgándoles estas tierras mientras existieran como pueblo. Pero esto se quedó tan sólo en intenciones y ya en 1.911, sólo siete años después, estos compromisos quedaron en el olvido.
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Kenya y Tanzania son hoy día dos países con muchos atractivos para el turismo y en Kenya concretamente, se han desarrollado mucho las infraestructuras para recibir un gran número de visitantes que acuden para conocer estos parques nacionales repletos de fauna africana y de paisajes bellísimos. Muchos guerreros han abandonado sus armas y poblados para integrarse en la vida moderna en busca de otros recursos para subsistir o mejorar su calidad de vida, como personal de servicios de empresas turísticas. Atraídos por las innovaciones de la modernidad que se ha desarrollado en Kenya, los masais se han visto envueltos en una serie de circunstancias que han desencadenado una quiebra profunda en su sociedad y en su cultura original. Muchos de los que han permanecido en sus tierras de origen son utilizados también como reclamo turístico por su historia legendaria, mientras ellos tratan de obtener algún dinero posando para que los turistas les fotografíen.
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En cualquier caso, profundizando en las tierras que habitan los masais, todavía es posible ver la silueta de un masai, lanza al hombro, elegantemente recortada sobre la sabana.


2 comentarios:

me encantó la info gracias por compartirla!!!

me encantó la info gracias por compartirla!!

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