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viernes, 7 de septiembre de 2007

Llegando a la País de los Dioses

Septiembre 2007

En esta ocasión mi viaje me llevaría a tierras helenas llenas de mitos e historia, nos íbamos mi amiga Elba y yo a Grecia, a la imponente Grecia.

Situada en el lado sur de la Península Balcánica, limita por tierra con Bulgaria, la Antigua República Yugoslava de Macedonia y Albania al norte, al este con Turquía y al oeste y sur con el Jónico y el Mediterráneo.

Su superficie es de 309.050 km² incluyendo aguas interiores de la cuenca del Egeo, islas e islotes. De acuerdo a estudios demográficos de Eurostat, la población de este país es de 11.244.118 habitantes.

No dejaba de ser un viaje bastante cultural así que combinamos Atenas con Mykonos y con un crucero por las islas Cícladas para hacerlo más ameno.




Ruta:





Día 1

El vuelo salía desde Barcelona a las 8 de la mañana lo que significaba tremendo madrugón, pillamos un teki hasta el aeropuerto, y una vez allí mientras nos dirigíamos a los mostradores de facturación le pregunto a mi amiga si lo lleva todo, billetes, pasaporte... PASAPORTE!!!! me dice que se le ha olvidado, " cómo??? ay ay ay " bueno, menos mal que vamos con tiempo, que sabe donde lo ha dejado y que hay alguien en su casa, así que llamamos a otro teki para que fuera a su casa, lo recogiera y lo trajera para el aeropuerto. Sustillo ya de buena mañana, pero en media hora ya lo teníamos solucionado, y venga a facturar.

El vuelo se nos pasó bastante rápido y en tres horillas aterrizamos en Atenas, sólo pasábamos una noche allí así que teníamos que aprovechar al máximo.

 La primera impresión de Atenas fue de una ciudad bastante gris, sucia y destartalada, aunque luego nos acabó encantando.




El hotel que había elegido era el Eurípides, de lo más sencillito de Atenas y en una calle que daba un poco de miedo, pero que resultó ser una muy buena elección por su ubicación ( en el barrio de Psiri ) y sobretodo por su precio.

 Dejamos los bártulos y nada más salir visitamos un mercado, no sé porqué pero me encanta visitar los mercados, será por que me gusta mucho comer!!



Con la botella de agua en una mano y la cámara en la otra nos dispusimos a ver la Acrópolis.

Cogimos el metro y nos bajamos en la parada que lleva su mismo nombre. El metro de Atenas va super rápido, y en 5 minutos te plantabas en la otra punta de la ciudad, lo difícil era entenderse dentro del metro ya que habían muchas indicaciones que para nosotras eran auténticos jeroglíficos.


Llegamos a la Acrópolis, mi amiga por ser estudiante no pagó entrada y yo tuve que pagar 12 euros, que los pagué encantada ya que iba a contemplar de cerca el gran Partenón.

Empezamos por el Teatro de Dionisios, situado en la ladera sur de la Acrópolis, tenia cabida para 16.000 espectadores.

 Mientras subíamos la Acrópolis pudimos contemplar el Odeón de Herodes Ático. El recinto, del siglo II d.C., está reservado a espectáculos teatrales.

Las vistas a la ciudad desde allí arriba eran impresionantes, ya nos empezaba a gustar más Atenas...


Seguimos por los Propileos, Propylaea, que es la entrada monumental de la Acrópolis, compuesta por un gran pasaje cubierto, construida en el marco del programa monumental de Pericles entre 437 adC y 431 adC.

 Atravesando los Propileos llegamos al Partenón, espectacular.

Este templo estaba dedicado a Atenea Parthenos, diosa protectora -y epónima- de la ciudad de Atenas. Es el monumento más importante de la civilización griega antigua y se le considera como una de las más bellas obras arquitectónicas de la humanidad.

El Partenón es uno de los principales templos dóricos que se conservan. Mide 69,5 x 31 m en planta y 18 m de altura.


El Partenón sustituyó a un templo anterior en el mismo emplazamiento, conocido como el Pre-Partenón (Hecatonpedón, que medía 101 pies), construido antes de las Guerras Médicas, y destruido por los persas antes de Cristo.

La construcción del monumento, realizada casi exclusivamente en mármol blanco del monte Pentélico, fue iniciada por Pericles y se desarrolló entre los años 447 y 432 adC. Los arquitectos encargados de la obra fueron Ictino y Calícrates y estuvieron, en la mayoría de los casos, bajo las órdenes del famoso escultor ateniense Fidias, autor de la decoración escultórica y de la gran estatua de Atenea en oro y marfil que estaba situada como pieza central del templo (medía 12 metros de altura y para su elaboración se necesitaron 1.200 kilogramos de oro).

El Partenón conservó su carácter religioso en los siglos siguientes y fue convertido en una iglesia bizantina, una iglesia latina y una mezquita musulmana. Pero en 1687, los turcos lo utilizaron como depósito de pólvora durante el sitio veneciano, bajo el mando del almirante Morosini.
Una de las bombas venecianas cayó en el Partenón y causó una enorme explosión que destruyó gran parte de la edificación preservada en buenas condiciones hasta ese entonces.

Sin embargo, el proceso de erosión no terminó ahí sino que siguió a principios del siglo XIX, cuando el embajador británico en Constantinopla, el Sr. Elgin, decidió quitar la mayor parte de la decoración escultórica del monumento (frisos , metopas, frontones) y trasladarla a Inglaterra para venderla al Museo Británico, en donde todavía se exhibe, siendo una de las colecciones más significativas del museo en la actualidad.

Al lado del Partenón se encontraba el Erecteion, templo griego erigido en el lado norte de la Acrópolis de Atenas en honor a Atenea Polias, Poseidón y Erecteo, rey mítico de la ciudad, con su Tribuna de las Cariátides, pórtico situado al lado sur dedicado a Pandrosia, hija de Cécrope, atribuido a Calimacos, discípulo de Fidias.
En el pórtico se custodiaba la tumba de Cecrope.


De orden jónico, áptero, atribuido al arquitecto Mnesicles, autor también de los Propileos, es uno de los más bellos monumentos arquitectónicos griegos. Está hecho de mármol pentélico. Su construcción se inició en 421 adC y se concluyó en 406 adC. Su nombre, que significa «el que sacude la Tierra », designa el sobrenombre ático de Poseidón.

 Reemplaza al templo arcaico de Atenea Polias que se encontraba entre el Partenón y el emplazamiento actual y que fue destruido por los persas en 480 adC cuando las guerras médicas.




Desde allí podíamos ver con total claridad la Colina Lycavittos, a la que subiríamos después para ver la ciudad desde el otro lado.


 Tras la visita nos relajamos un ratito sentadas en las piedras de la Acrópolis contemplando la ciudad sobre nuestros pies y con un granizado en la mano.

Era mediodía así que nos fuimos a la plaza Omonia a una especie de Mc Donals pero en griego donde comimos barato y bien, pero rápido, ya que todavía nos quedaban muchas cosas que ver en Atenas!!

De nuevo cogimos el metro dirección al barrio de Kolonaki, la zona más elegante de Atenas, llena de tiendas y boutiques de firmas griegas e internacionales.

Subimos un montón de escaleras hasta llegar al funicular que iba desde la calle Aristipou,


hasta la capilla de San Jorge, de 277 metros de altura y con una increíble vista panorámica de todo Atenas.


Allí vimos un atardecer único y lleno de grandeza.


Bastante reventadas del viaje, tras los pateadones que nos habíamos pegado y con los pies negros de tanto caminar, decidimos ir al hotel a ducharnos e irnos a cenar por Plaka.

No hay duda de que en Atenas se ven muchos perros y gatos por la calle y la gente los respeta como si fueran personas, pero de ahí a verlos dormir plácidamente en el escaparate de una tienda cerrada...


Y hablando de escaparates, los que teníamos en nuestra calle eran de lo más raros, sino aquí hay una muestra de la ropa interior tan provocativa y sexy de las griegas... ( lo mejor el look sex on the swimming pool de la de la izquierda ).


Refrescadas y espaviladas fuimos a Plaka, y "Ooooooohhhh!!!" que vistas tan bonitas de la Acrópolis iluminada...


Después de voltear un rato nos metimos en una tabernita como no para degustar una buena musaka y unos panes con tzatziki, mmmmmmmmmmmm, buenísimo. Tras la cena nos invitaron a la bebida típica, el Ouzo que es como el anís del mono; nos lo tomamos guay, pero cuando llegamos al hotel y nos metimos en la cama, la bebida blanca andaba de fiesta por nuestros estómagos, y la tuvimos que sacar...

Se habían echo casi las 2 de la mañana y al día siguiente nos recogían a las 5 y cuarto para llevarnos al puerto y coger el barco hasta Mykonos, así que a dormir las pocas horillas que nos quedaban...



3 comentarios:

Que envidiaaaa me daaaaaaaaaaaa ....yo quiero ir a alguno de los sitios que tu has visitado pero por las compañias poco viajeras y aventureras.... Enhorabuena por tus viajes!!!

hi!! Hemos hestado en dos destinos de los cuales describes muy bien y me ha encantado descubrir este blog... queria hacerte una pregunta...¿que camara usas? gracias

Gracias por leerme!!
La cámara que uso es una casio exilim de 6.5 megapíxeles, no es gran cosa pero me gusta como echa las fotos.

Saludos!!

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